José Antonio Aguirre: el primer Lehendakari de Euzkadi
José Antonio Aguirre y Lekube, primer Lehendakari de Euzkadi
La historia del pueblo vasco no puede entenderse sin la figura de José Antonio Aguirre y Lekube, primer Lehendakari de Euzkadi. Su vida fue un testimonio de compromiso político, fidelidad a la nación vasca y lucha incansable por la libertad. Desde su juventud en el seno del EAJ-PNV hasta su exilio forzoso tras la Guerra Civil, Aguirre encarnó la esperanza de un pueblo que soñaba con gobernarse a sí mismo.

Biografia
· Nació en el Casco Viejo de Bilbao· Estudió en los jesuitas de Orduña
· En 1920 muere su padre y se traslada a Algorta· 1920 Entró a trabajar en la empresa familiar Chocolates Bilbainos S.A. "Cho-Bil",
· Jugador del Athletic Club (1921-1925)
· Licenciado en Derecho por la Universidad de DeustoDe la Universidad (1926)
. Trabajo en la oficina de Esteban Bilbao· Oficina propia con Antonio Berreteaga
Un joven abertzale con visión de futuro
Nacido en Bilbao en 1904, Aguirre creció en un ambiente de fervor religioso y nacionalista. Muy pronto se vinculó al Partido Nacionalista Vasco, donde destacó por su capacidad oratoria, su formación universitaria y su cercanía con la juventud. Representaba a una nueva generación de abertzales: profundamente enraizados en la tradición vasca, pero con la mirada puesta en la modernidad y en la justicia social.
El primer Lehendakari

El 7 de octubre de 1936, en plena Guerra Civil, las Cortes de Gernika aprobaron el Estatuto de Autonomía de Euskadi. Ese mismo día, bajo el Árbol de Gernika, José Antonio Aguirre fue elegido primer Lehendakari. Con un juramento cargado de emoción, proclamó:
«Ante Dios humillado, en pie sobre la tierra vasca, en recuerdo de los antepasados, bajo el Árbol de Gernika y ante vosotros, juro desempeñar fielmente mi cargo.»
Juramento de Gernika
En medio del conflicto bélico, Aguirre dirigió con valentía el Gobierno Vasco, organizando la resistencia contra el franquismo, defendiendo los derechos de los trabajadores, la educación en euskera y la dignidad del pueblo vasco. Su liderazgo fue reconocido incluso por fuerzas políticas ajenas al PNV, lo que demuestra la altura de su figura.
La visión social de Aguirre

José Antonio Aguirre defendió una visión profundamente social de la política. Su gobierno en guerra impulsó medidas en favor de los trabajadores, la educación y la justicia social, dialogando con socialistas, republicanos y comunistas. Muchos lo veían como un dirigente moderado, alejado de los extremos: católico y abertzale, pero con sensibilidad social que lo situaba en un terreno intermedio entre derechas e izquierdas.
Esta cita, es un fragmento de la intervención del diputado Agirre en el congreso, donde marca la ideología del PNV en aquellas Cortes republicanas donde declararse confesional era todo un mérito.
Esta fue la intervención del diputado vasco que tenía entonces 28 años.
“Si es que derecha es ser opuesto a los avances legítimos de la democracia en contra de los poderes absolutos, si esto es ser derecha, nosotros somos izquierda… Si por derecha se entiende la consubstancia de la religión con un régimen cualquiera y no independencia absoluta de los poderes eclesiástico y civil en sus materias respectivas, entonces también somos izquierda. Y si por derecha se entiende, en el orden social, oposición a los avances legítimos del proletariado, llegando incluso a la transformación absoluta del régimen presente, e incluso hasta donde no veis vosotros en el régimen económico; si por eso se entiende derecha, también somos izquierda”.
Exilio y resistencia
Tras la caída de Bilbao en 1937, Aguirre inició un largo exilio que lo llevó a Francia, Bélgica, Alemania y, finalmente, a América. Nunca abandonó su responsabilidad como Lehendakari, convirtiéndose en portavoz de la causa vasca en foros internacionales y manteniendo viva la llama de Euskadi en tiempos oscuros.
En el exilio escribió sus memorias, “De Gernika a Nueva York pasando por Berlín”, donde dejó constancia de su compromiso inquebrantable con la libertad vasca y su visión de un país democrático y moderno en el corazón de Europa
Un legado de dignidad
José Antonio Aguirre falleció en París en 1960. No pudo regresar a su tierra, pero su ejemplo trascendió fronteras y generaciones. Representa al Lehendakari que, en circunstancias adversas, supo dar voz a un pueblo silenciado y resistió con fe y esperanza en el futuro.
«El pueblo vasco puede ser vencido, pero jamás derrotado.»
Su memoria sigue viva en la política vasca y en el corazón de quienes creen en una Euskadi libre, justa y solidaria. Aguirre fue, es y será el Lehendakari del pueblo.
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