Manuel de Irujo: El Caballero de la Democracia y la Causa Vasca
Un legado de Paz, Libertad, Justicia y Democracia
Manuel de Irujo y Ollo (Estella, 1891 – Pamplona, 1981) no fue solo un político; fue la personificación del humanismo cristiano y la defensa incansable del autogobierno vasco en uno de los periodos más convulsos. Su vida es un testimonio de coherencia ética frente a la barbarie de los totalitarismos.









Irujo nació el 29 de septiembre de 1891 en la localidad navarra de Estella. Hijo de Daniel Irujo, el abogado defensor de Sabino Arana, estudió Derecho en la Universidad de Deusto. En 1916 se casó con Aurelia Pozueta, con quien tuvo una hija. Sin embargo, en 1918 se quedó viudo.
Se dedicó a la abogacía hasta 1930, ocupación que compaginó con la de diputado en la Diputación Foral de Navarra. Durante la Segunda República Manuel de Irujo fue elegido diputado por Gipuzkoa en las Cortes Generales en los años 1931, 1933 y 1936. Además, entre 1936 y 1937, fue ministro sin cartera en el gobierno de Largo Caballero y Ministro de Justicia en el de Negrín. Durante toda la guerra fue muy destacable su labor para evitar la ejecución de penas de muerte llegando a poner en riesgo su propia vida.
Tras la Guerra Civil se exilió al Reino Unido, donde fue delegado vasco en Londres. Así mismo, presidió el Consejo Nacional Vasco entre 1940 y 1942, constituido mientras no se conocía el paradero de José Antonio Agirre tras la ocupación alemana de Francia. También fue ministro del gobierno republicano en el exilio entre 1945 y 1947.
Tras 40 años en el exilio, el 24 de marzo de 1977 Irujo volvió a Euskadi. A su llegada a Noain fue recibido por un pueblo emocionado que reconoció entre aplausos su incansable lucha por los derechos humanos y la defensa del nacionalismo vasco.
Falleció el 1 de enero de 1981 en Pamplona a los 90 años. Además de su faceta de abogado, también destacó como orador, conferenciante, escritor, músico, historiador y humanista.